Todos hemos contratado alguna vez un servicio. Desde el alquiler de un auto, la habitación de un hotel hasta servicios de lavandería, seguros, etc. Algunos buscamos recomendaciones en nuestro círculo de amigos otros buscamos referencias en Internet antes de decidir que comprar o a quien contratar. Lo que es claro, es que casi nunca estamos seguros de cuál o qué es lo mejor para nosotros y muchas veces no sabemos si el precio que nos dan es o no justo.

Quieres viajar, pero no sabes a dónde.

Quieres tu ropa limpia, pero no sabes el estilo del lavado que necesitas. Esto pasa en todo. En el mundo de los negocios también. Una vez tuve un cliente que quería una página web. Eso parece fácil. Pero el cliente, no sabía si quería un template o un desarrollo desde 0. Tampoco en qué lenguaje. Ni cuál era su audiencia para enfocar el contenido. Y, ¿sabes qué? ¡No tiene porqué saberlo!

No gastes tu tiempo investigando a fondo lo que debe hacer la persona que contrates. Enfócate en tus prioridades, en lo que tu quieres que sea el proyecto. Así que tu, como cliente, no necesitas escribir una lista de requerimientos y especificaciones a lo que los candidatos respondan ¨Si lo hacemos¨. Es mejor hacerles las preguntas clave. Por ejemplo: ¿Cómo desarrollarías una página web para una empresa que fabrica X? Esto los haría pensar y dejar volar su imaginación, dándote pautas más claras de cómo sería el trabajo que te harían. En resumen, selecciona tus prioridades y escribe unas preguntas específicas sobre el trabajo a realizar, cuyas respuestas te den como resultado un conocimiento del candidato, del trabajo que ha realizado y del trabajo que te hará.

Se claro, se breve, pero sobre todo indica cuando solicites una propuesta cómo te gusta trabajar y qué esperas del candidato en términos de tiempo. La buena comunicación entre las partes genera confianza y da lugar a proyectos exitosos.

Claudia de Zelectto