Todas las empresas por pequeñas que sean necesitan de una visión externa de tanto en tanto para crecer. Alguien que no esté en el día a día y encuentre cosas que por más que miremos todo el día no las logramos ver. 

Me puse un ejercicio hace unos 3 meses: subir las escaleras de mi edificio todos los días. Al prinicipio fue un mero ejercicio físico, pero se fue tornando en algo diferente cada día. Empecé a contar escalones, tomar el tiempo de subirlos si iba despacio, si lo hacía rápido, si lo hacía corriendo, cuántas personas tomaban el elevador o subían las escaleras, y cosas de ese estilo. Me aprendí de memoria cada detalle durante esos tres meses, o por lo menos eso creía yo.

Un día llegó un amigo y le pedí que subiera conmigo por las escaleras, por eso de ayudar al medio ambiente.  Íbamos charlando de todo un poco y de repente me dice “¿Usted si había visto que en el tercer piso, el quinto escalón está desnivelado? Es que los arquitectos de hoy en día…”

¡Dios! Llevo 3 meses subiendo las escaleras e inventándome cada cosa para no aburrirme y no había visto esto. Y claro, eso pasa en mi empresa familiar. Llevamos 60 años haciendo lo mismo y no damos cabida a la innovación. Ahora, nos ha ido muy bien como lo hemos hecho. Pero no dejo de pensar, ¿qué tal que hubiéramos incorporado a un tercero, alguien sin vínculos sentimentales en esta historia? ¿Será que nos hubiera ido mucho mejor?

¿Cuál es el mayor temor de estas empresas?

El mayor temor de la empresa familiar es al cambio. En mi caso al cambio generacional. A que las nuevas generaciones no sigan el camino que siempre se ha seguido y que tanto ha funcionado a través de los años.  Si no son como el líder actual de la familia y de la empresa entonces no son lo suficientemente buenos para sucederlo. Puede que tengan razón, como puede que no.  Talvez es ese cambio de personalidad, profesión, campo de conocimiento, acciones, las que se necesitan. ¿Alguien que se sienta identificado?

El caso es que el líder o cabeza de la familia debe sucederse tarde que temprano y las decisiones que se tomen deben ser racionales y no emocionales.  Si es tercero es llamado a hacerse cargo de la empresa en pro de esta transición, bienvenido sea. Si la decisión es continuar con el lazo familiar, que sea por los méritos y no por el apellido.

Y tu, ¿qué opinas? ¿Es mejor seguir el linaje o contratar un tercero para manejar la empresa familiar?

Claudia de Zelectto